Bueno, es hora de abrir un fic del foro en el que todos participemos. Esta vez, yo he empezado la historia y está basada en el ff8 (el tema de los jardines y los SeeDs), pero si queréis abrir otra historia con nosotros de protagonistas, no pasa nada!.
Como es un fic para escribir entre todos, lo que voy a pedir es que un usuario no es más poderoso que otro, todos tenemos nuestros fuertes y puntos débiles. Para organizarnos mejor, pido que elijáis un arma y un GF. No pidáis el GF mirando su poder, sino porque simplemente os gustan (ya que en la historia habrá que procurar que todos los GF tengan el mismo poder). También os podéis inventar un GF, no hace falta que sean quetzal o sirena, podéis inventaros a... no se... el GF de los caballeros de la mesa cuadrada por ejemplo! XDDD.
Puesto que yo empiezo, como arma he elegido un arco (las flechas se crean con magia, así no me quedo sin munición XD) y de GF... a mi Gryphus me encanta *_*, así que me lo pido XD.
Y comienzo con la historia (siento que a Kitos le haya elegido el arma, pero creo que le va a gustar mucho XD)
Un día más el sol quería aparecer para brindarnos con su luz pero unas grandes nubes le tapaban y al mirar al cielo daba la sensación de que en cualquier momento comenzaría a llover. No le dí más vueltas al tiempo y me dispuse a ponerme el uniforme de alumno. Ya quedaba menos para poder examinarme para el ascenso a SeeD, así que quería aprovechar para entrenar un poco mis habilidades en combate. El combate cuerpo a cuerpo nunca fue mi especialidad, así que le pedí a un instructor que me acompañase, y si fuera el caso, que me aconsejase.
Todavía tenía tiempo así que marche a la cafetería a desayunar algo. Allí me encontré con mi amiga Nayane, que como todos los días, desayunaba mientras leía un gran libro. Me acerqué a ella y le di los buenos días. Mientras desayunaba, Nayane me contaba lo acontecido en el libro. Lo contaba con tal emoción que daba la sensación de que me metía en la piel de uno de los personajes y era yo quien lo vivía. Me despedí de ella y me dirirí a la zona de entrenamiento. Allí me esperaba el instructor que me miraba algo enfadado.
Instructor: Llegas tarde.
Yuni: Lo siento Kitos, pero es que la historia de Nayane era muy buena.
Kitos: Todos los días me dices lo mismo, cambia de excusa por una vez. Y a ver si aprendes a llegar pronto, que llegar tarde no es una buena imagen para una futura SeeD.
Yuni: Si señor!.
Tras la pequeña regañina, ambos entramos en la zona de entrenamiento. Antes de continuar preparé mi arco mientras Kitos ya estaba preparado con su Sable Pistola. Siempre que veía el arco me acordaba de los comentarios de la gente. Era muy raro que una futura SeeD estuviese especializada en el tiro con arco ya que en toda la historia de los 3 jardines, sólo dos personas han escogido el arco como arma... yo era la tercera...
Al terminar los preparativos nos adentramos en la zona de entrenamiento. Kiros iba por delante cuando de repente se paró. Delante de ambos se encontraba un arqueosaurio que aún no nos había visto. ¡Menuda forma de comenzar el entrenamiento!, tantas criaturas en el lugar y ¡me tuvo que tocar el más fuerte de todos!. Kiros no se lo pensó dos veces y se abalanzó sobre él aprovechando que todavía no había notado nuestra presencia.
Una cosa que me enseñaron en el jardín era que si en la zona de entrenamiento me encontraba con un arqueosaurio, lo mejor era salir corriendo y no enfrentase a él... pero cuando le pedí ayuda para mi entrenamiento a Kitos, esa enseñanza se rompió imponiéndose en una como "si te encuentras con un arqueosaurio estás de suerte, no huyas y enfréntate a él".
Mientras Kitos le atacaba desde cerca yo iba lanzándole flechas desde una distancia prudencial. Al cabo de un rato me di cuenta de que mis flechas lo único que le hacían era cosquillas, así que me di por vencida, la única opción que tenía era usar la magia, algo que todavía no controlaba del todo bien, ya que en ocasiones me excedía en potencia y acababa destrozando más de lo necesario. Dudé durante unos segundos, pero al final decidí lanzar el hechizo de Piro. Por suerte, en ese momento no destrocé nada de la zona de entrenamiento y apunté bien a mi objetivo. De repente, Kitos empezó a llamar a su guardián de la fuerza....